Decir SI,  cuando queremos decir NO

¿Cuántas veces has oído “es que yo… no se decir que NO”

Lo complicado de la existencia, está precisamente
en la vida diaria. En el día a día en el que
lo que uno debe hacer, se da de bruces con lo que uno quiere hacer.
En ese día a día, en el que lo que NO deseamos, se convierte
en lo que SI tenemos que hacer.

La vida diaria, nos obliga a “poner caras” nuevas
ante situaciones que surgen o que son provocadas,
teniendo necesariamente que ajustar nuestro comportamiento
a esa precisa situación.

Son situaciones que nos gustan o no,
y aunque está muy de moda el tema de que siempre “hay grises”,
lo cierto es que para nuestro cerebro, lo “grises” no existen.
Existe lo que nos gusta o no nos gusta. Lo que deseamos o no.
Lo que nos hace felices o lo que nos aburre.

Los psicólogos que tratamos la ansiedad, sabemos, que
muchos de los cuadros ansiosos que se nos presentan,
tienen su origen en este constructo mental de aceptar
las cosas que nos sobrevienen como algo no del todo malo,
o algo, no del todo bueno…

El cerebro, en este sentido,
es mas bipolar. Enseguida cataloga en SI o en NO
cualquier situación que se le proponga… luego, los convencionalismos,
hacen que nuestra conducta, por ese pringue educativo
del que no se libra nadie,
se desarrolle muchas veces en forma contraria
a como en realidad deseamos. Cualquier psicólogo infantil,
conoce sobre esta circunstancia.

No se si en todas, pero sí en muchas ocasiones,
deberíamos escucharnos más a nosotros mismos,
y no solo eso, sino a hacernos caso en la respuesta
que nuestro organismo, todo él, nos propone ante una situación.